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El Paso del Caballero PDF Imprimir E-Mail
escrito por Alberto Vargas   
Friday, 09 de October de 2009
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El paso

del Caballero

(excursión 7°)

Un fin de semana común y corriente, la inciativa de hacer algo fuera de lo cotidiano, y de trascender en la vida, hizo que 18 personas pertenecientes al Club Arawaks, junto a 4 instructores de este club, emprendieran la busqueda de conquistar un monte respetado y temido por muchos. El Paso del Caballero, fue la elección de estos muchachos que decidieron salirse del esquema, y pasar un sabado muy distinto a todos, y una experiencia que dificilmente se borrará de sus memorias.
 
Fue el sábado 3 de octubre, cuando se decidieron a subir el monte. Sin importar los contratiempos, los Arawaks, empezaron a subir cuando el sol comenzaba a ocultarse tras las bellas montañas rocosas la provincia de Nuevo Leon. La oscuridad, obligó a los excursionistas a sacar todo tipo de linternas y lámparas con el objetivo de seguir adelante y conquistar su meta: la cumbre. Tras el cansansio, sudor lloviendo de sus cabezas, y un frio incómodo, habia una de tantas motivaciones que no dejó que nadie se quedara atras. Esa motivación se llamaba "cena" y que solo se conseguiría si llegaban al famoso Paso del Caballero.
 
La luna brillaba con toda su fuerza, produciendo sombra de claridad entre los matorrales y piedras. Llegó un momento en el que la luna alumbró el camino, y dejaron de ser necesarias las linternas. Fue entonces, cuando después de tanto esfuerzo y agua derramada por los poros, que apareció El Paso del Caballero. Unas indicaciones dadas por el líder del grupo, permitieron que los excursionistas pudieran pasar. La clave del exito fue que nunca murió la esperanza. Al atravesar el famoso paso, se encontraron con más dificultades: un pequeño estanque que se oponia en el camino. Unos lo saltaron, otros lo atravesaron con su ingenio y fortaleza fisica, y uno cayó, pero se levantó y siguió. Al pasar un buen rato, de ardua caminata, la niebla se apoderó de la visión,  y provocó que el grupo se pasara de la planicie en la que acamparían. Fueron unos cuantos cientos de metros los que tuvieron que caminar, para darse cuenta de que ya habian pasado el lugar en el que acamparían. un pionero regreso, y efectivamente dió con el lugar.
 
Apartir de este momento todo fue felicidad. Se sacaron los alimentos, se prendió un embrollo y comenzó el festin. Entre tacos de chilorio, tortas y chocolate caliente, se generó un ambiente en el que no solo se gozaban las viejas amistades, sino que se forjaron algunas nuevas.
 
A causa de que la luna nunca los dejó dormir, pues no dejó de brillar, el sueño del campamento tardó en llegar. En la mañana muy temprano, el viento soplo como nunca antes, y levantó a los de sueño más ligero, que a su vez levantaron a sus compañeros. El desayuno fue preparado, y la gente comió un auténtico platillo tipico de la región.
 
El regreso fue más corto, pero no menos pesado. Fue tambien muy dificil bajar, pues ahora el sol no permitía ni un momento de descanso, y la escasez de agua, hizo que se asemejará a un desierto. Pasado el medio dia, por fin, todo terminó, y con broche de oro se cerró, pues el grupo de escursionistas agradeció a Dios, llendo a su casa el mismo dia en que resusitó.
Modificado el ( Friday, 09 de October de 2009 )
 
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